La necesidad del asesoramiento legal

En los últimos días ha salido excesivamente a la luz pública la situación dramática que vive un club profesional. Bien, el drama es por la masa social d´aficionados del equipo que ve la posibilidad real de perder la categoría a pleno mes de enero. No podemos hablar de tanto drama por los propietarios del club que, en definitiva, saben que como todo negocio que tiene un riesgo en determinadas ocasiones puede ganarse algún beneficio, pero en otras ocasiones también puede llegar a la quiebra económica.

Si algún mercado no ha sufrido la famosa crisis es el mercado del fútbol profesional. En efecto, desde el año 2007 hasta  el actual año 2019 no podemos perder de vista que los trabajadores (futbolistas) del sector del fútbol profesional tienen unos derechos económicos mínimos garantizados a modo de salario mínimo profesional que en ningún otro sector lo pueden tener garantizado. Los jugadores d´equipos que compiten en LA LIGA no han sufrido la crisis, puesto que existe un mercado controlado con muchos derechos por los trabajadores del sector. Ahora bien, esto implica que los gestores y propietarios de los clubes y sociedades mercantiles que operan en este mercado puedan hacer aquello que vuelan. Es decir, LA LIGA garantiza unos derechos económicos que los clubes con franquicia a esta competición cobran sí o sí, y en función d´estos derechos económicos LA LIGA permite un límite salarial destinado a pagar jugadores y otros gastos.

Puede parecer fácil esto de tener un presupuesto equilibrado, pero la cultura general contemporánea demuestra que la ciudadanía no sabe gestionar su patrimonio individual, y como empresarios hemos visto que la gran crisis llegó curiosamente a base de “presupuesto hinchado bancariamente”, puesto que muchas personas han pensado y piensan que se puede vivir de créditos y préstamos, cuando la realidad implica que la vida económica dependerá siempre de los ingresos reales que entren.

Volvemos al caso “estrella” de esta temporada deportiva: el Reus Deportiu de la Segunda División A ha sufrido problemas económicos motivados para tener la sede a una ciudad con un estadio con menos de 4.000 localidades, con una masa social pequeña, con una casi inexistente venta de camisetas, donde no tienen patrocinador y con el límite salarial más bajo, lógicamente, de la categoría. Ahora bien, si el club ha recibido en 3 temporadas a Segunda División A un determinado número de euros (posamos unos 6 millones por temporada) y tiene una deuda de casi otras 6 millones, sin duda, la situación económica es irreversible y si LA LIGA te limita la fuente de posibles ingresos, y no te permite inscribir el jugador franquicia que podría haber arrastrado campañas publicitarias y movimiento a la masa social, sin duda, entre todos juntos han conseguido una situación de máxima complejidad.

Con un buen asesoramiento legal seguramente se podría haber conseguido no cruzar la línea que limita entrar dentro del problema o quedarse a las puertas. En cualquier caso, LA LIGA ha demostrado mano dura con el conjunto rojo-y-negro, y tampoco ha ayudado mucho que los trabajadores (jugadores) no hayan querido cobrar del fondo económico de LA LIGA y forzar el cobro de l´empresario propietario del club. Los jugadores tienen el derecho a cobrar y pueden elegir si cobrar de LA LIGA o cobrar el del club o quedar libres, y así hemos visto que algunos jugadores han quedado libres y no han cobrado, de momento.

By | 2019-01-12T21:45:35+00:00 enero 12th, 2019|Sin categorizar|0 Comments

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